El signo del oro

 El ano nuevo chino es muy especial este ano. No solo porque nuestro hijo nacera este ano, sino porque para la gente china este es el ano chino del cerdo dorado. Esto significa, segun me dijo una amiga de origenes chinos que en el futuro de mi hijo habra buena fortuna.
Les dejo un pequeno reporte cuya fuente es abc.es
El signo del oro
A 2007, que equivale al año lunar 4704 (4705 a tenor de otros cálculos), le corresponde el signo del cerdo de oro, puesto que el horóscopo chino también prevé ascendentes basándose en los cinco elementos básicos del universo. En la antigua astronomía china, dichos elementos servían para denominar a los planetas. Así, el metal (oro) se asociaba con Venus; la madera con Júpiter; el agua con Mercurio; el fuego con Marte y la tierra con Saturno.
La posición de dichos planetas, en conjunción con el sol, la luna y los cometas, puede determinar el carácter de una persona al nacer, que además se verá condicionada por el momento exacto del alumbramiento, puesto que el antiguo sistema zodiacal chino también divide el día en periodos de dos horas que se corresponden con cada uno de sus doce animales.
La llegada del Año del Cerdo Dorado ha sido acogida con gran entusiasmo en China. Este animal, sucio y maloliente pero del que salen auténticas delicias culinarias como el jamón, no tiene demasiada buena imagen en nuestra cultura occidental y hasta es considerado impuro por los musulmanes, pero en el gigante asiático es símbolo de riqueza y prosperidad.
De hecho, los caracteres en mandarín de la palabra «casa» representan a un gorrino bajo el techo de una vivienda, lo que significa que una familia podrá vivir feliz en su hogar siempre y cuando tenga en la pocilga un cerdo que les asegure el porvenir. La combinación, además, de este signo con el elemento dorado augura una enorme riqueza durante los meses venideros.
Tan buenos presagios han desatado la euforia de los chinos, que se felicitan el año nuevo entonando el ya clásico «gong xi fa cai» («te deseo que consigas mucho dinero») y repartiendo entre los niños sobres rojos llenos de billetes cuyo importe, para dar buena suerte, debe ser siempre par, excluyendo al número cuatro, asociado a la muerte porque ambas palabras tienen una pronunciación similar en mandarín.
Toda esta fijación por los números es una prueba más de que los chinos son uno de los pueblos más supersticiosos del planeta, por lo que ya han depositado sus esperanzas en los prometedores augurios, sobre todo económicos, formulados para 2007.

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